Se le llama adaptógenos a un conjunto de plantas y hongos cuyos compuestos activos nos ayudan a mejorar la respuesta del cuerpo a las presiones constantes de la vida cotidiana. Los hongos adaptógenos en particular, como el reishi, la melena de león y el cordyceps, han sido utilizados como medicinas por distintas culturas a lo largo de la historia para combatir y prevenir los desequilibrios de la salud causados por el estrés crónico.
Muchos de sus efectos a nivel inmunitario, hormonal, metabólico y cognitivo han sido validados por la ciencia moderna, y se deben a la riqueza de sustancias antioxidantes, antiinflamatorias e inmunomoduladoras. Sin embargo, cada uno de ellos también poseen propiedades particulares que los hacen únicos y excelentes aliados para diversos procesos de salud.
Un extracto doble hidroalcohólico es una preparación líquida que se obtiene al combinar dos métodos de extracción –uno con agua y otro con alcohol– para aislar los compuestos bioactivos presentes en hongos u otras plantas medicinales. En el caso de los hongos, su estructura contiene numerosos compuestos terapéuticos atrapados en una matriz que el cuerpo no puede aprovechar del todo. La doble extracción rompe esa barrera y permite recuperar sustancias que de otro modo se pasarían de largo por el tubo digestivo. Por ejemplo, los triterpenos, esteroles, hericenonas y erinacinas son sustancias frágiles que se pierden con la cocción y que no pueden absorberse al consumir el hongo entero. Esta técnica permite concentrar en un solo producto sustancias de naturaleza diferente, aumentando su potencia y biodisponibilidad.
Los extractos vienen en formato líquido o en polvo, y pueden tomarse solos o diluidos en un poco de agua. Al tener una alta concentración de compuestos bioactivos, su sabor es naturalmente amargo, por lo que muchas personas prefieren consumirlos en infusiones tibias (no hirviendo), jugos o licuados.
La recomendación general es comenzar con la dosis mínima de 3 mL (aproximadamente 60 gotas) o 2 gramos por día. Podés tomarla toda junta o dividirla en dos tomas, y siempre es recomendable tomarlos en ayunas o entre comidas, para optimizar su absorción.
Y aunque estas indicaciones sirven como guía, cada cuerpo es único. Podés experimentar con los horarios hasta encontrar el momento donde mejor se adapten a tu rutina y tus necesidades.En cuanto al momento del día, cada hongo tiene efectos particulares que pueden aprovecharse mejor según tu ritmo. El reishi se recomienda por la tarde o noche, ya que favorece la relajación, calma la mente y contribuye a un descanso más reparador. El cordyceps, en cambio, es ideal para las primeras horas del día o antes de entrenar, gracias a su efecto energizante. Por su parte, la melena de león puede tomarse tanto a la mañana como a la tarde, en momentos de alta demanda cognitiva, ya que estimula la concentración y la claridad mental sin alterar el sistema nervioso. Y aunque estas indicaciones sirven como guía, cada cuerpo es único. Podés experimentar con los horarios hasta encontrar el momento donde mejor se adapten a tu rutina y tus necesidades.
Los extractos hidroalcohólicos suelen ser bien tolerados, pero no todas las personas reaccionan igual.
En quienes cursan procesos inflamatorios o funcionales del tubo digestivo –como reflujo gastroesofágico, gastritis, disbiosis intestinal, síndrome de colon irritable o enfermedad inflamatoria intestinal– puede ser preferible comenzar con el formato en polvo y dosis bajas, o bien esperar a que el sistema digestivo esté más estabilizado. Esto se debe a que, aunque el contenido de alcohol es mínimo, puede resultar irritante para las mucosas sensibles y generar malestar digestivo leve, como náuseas, reflujo o distensión abdominal.
Por precaución, no se recomienda el uso en menores de 12 años, salvo indicación y seguimiento profesional, ya que no hay estudios suficientes en población pediátrica y los extractos contienen alcohol en su formulación.
Además, si estás bajo tratamiento con medicamentos, es importante que consultes con tu profesional de salud por posibles interacciones farmacológicas, especialmente si tomás psicofármacos, anticoagulantes, antihipertensivos, hipoglucemiantes o inmunosupresores.
Si estás atravesando un proceso de salud particular o querés incorporar estos extractos de manera terapéutica, en Holo contamos con profesionales capacitados para acompañarte. Escribinos por WhatsApp y coordinamos una consulta personalizada.
Sí, los extractos pueden combinarse entre sí y, de hecho, muchas personas encuentran beneficios en hacerlo. Cada hongo tiene un perfil de acción particular, y al combinarlos es posible potenciar sus efectos o adaptarlos mejor a las necesidades de cada momento del día.
Una combinación frecuente en personas con alta demanda cognitiva o física es cordyceps por la mañana y melena de león al mediodía o por la tarde, para sostener la energía mental y corporal sin generar sobreexcitación. Quienes buscan un mayor efecto relajante, por ejemplo en casos de estrés o dificultad para dormir, suelen combinar reishi con melena de león, aprovechando sus propiedades calmantes y reguladoras del sistema nervioso. Y también hay quienes usan los tres juntos, distribuidos a lo largo del día según sus ritmos y objetivos.
Lo importante es empezar con dosis bajas, observar cómo responde tu cuerpo, y ajustar la combinación y el momento de toma de manera personalizada.
Los extractos de hongos no actúan como un fármaco de efecto inmediato, sino como reguladores biológicos que acompañan al cuerpo en sus propios procesos de adaptación, reparación y equilibrio. Por eso, los efectos pueden variar según el hongo, la dosis, el estado de salud de la persona y la constancia en el uso.
En general, los efectos más perceptibles –como mejora en la energía, la digestión, el estado de ánimo o el sueño– pueden comenzar a notarse entre los 7 y 21 días de uso regular. Sin embargo, los beneficios más profundos y sostenidos –como el fortalecimiento del sistema inmunológico, la modulación del eje neuroendocrino o la mejora de procesos cognitivos– suelen consolidarse con el uso continuado, en plazos de 8 a 12 semanas o más.
Esto se debe a que el cuerpo necesita tiempo para responder a los compuestos bioactivos presentes en los extractos, como los beta-glucanos, triterpenos, erinacinas y cordicepinas, que no solo actúan en un solo sistema, sino que interactúan con múltiples rutas fisiológicas a la vez. Como cualquier intervención que busca la restauración del equilibrio, la clave no es la inmediatez, sino la coherencia con el proceso.
Por eso, recomendamos usarlos de manera regular durante al menos 8 semanas, y evaluar los efectos siempre en función del estado inicial y del objetivo buscado.
Sí. A diferencia de algunos suplementos o fármacos que requieren descansos, los extractos de hongos suelen utilizarse por períodos prolongados, incluso de forma continua. De todos modos, si el objetivo es acompañar un proceso puntual, muchas personas los usan durante 2 a 3 meses y luego hacen una pausa para reevaluar.
En procesos crónicos o de salud compleja, el uso puede extenderse más tiempo bajo acompañamiento profesional.
Los extractos se conservan bien a temperatura ambiente, siempre que se mantengan lejos de la luz directa del sol y de fuentes de calor. Guardarlos en un lugar fresco, seco y oscuro –como una alacena– es suficiente para preservar sus propiedades. Solo es importante asegurarse de cerrar bien el frasco después de cada uso.
Sin embargo, durante el verano puede ser recomendable conservarlos en la heladera, especialmente si se trata de un envase grande que vas a usar durante varias semanas. Esto se debe a que el sedimento natural que contienen –formado por fibras y compuestos residuales del hongo– puede fermentar con el calor, alterando tanto el sabor como las propiedades medicinales del extracto.
Durante el embarazo o la lactancia no recomendamos el uso de extractos hidroalcohólicos, salvo indicación y seguimiento profesional. Aunque algunos hongos son seguros en su forma alimentaria, los extractos concentrados contienen alcohol y compuestos bioactivos que podrían tener efectos sobre el sistema hormonal o inmunológico, y no existen suficientes estudios que avalen su seguridad en estas etapas. En estos casos, sugerimos optar por el formato en polvo, que no contiene alcohol y permite un uso más suave y progresivo, siempre bajo orientación médica.